Comprar ropa sustentablemente | Buy clothes sustainably

Actualizado: sep 20


Todos en algún momento hemos comprado prendas que usamos una o dos veces, otras que resultaron de muy mala calidad y a los pocos lavados habían perdido forma y color; ni hablar de la famosa frase “no tengo nada que ponerme”.


La forma en la que consumimos la moda va más ligada a nuestra emocionalidad que a la funcionalidad de la ropa. Buscamos comprar prendas nuevas para reinventarnos, visualizarnos en un cambio y para renovarnos. La mayoría de las veces cuando desechamos una prenda no es porque esta haya perdido su funcionalidad sino porque ya no nos identificamos con ella.


Cuando tomamos conciencia de estos hábitos nos damos cuenta de que perdemos dinero, tiempo y dejamos una huella ambiental enorme con nuestras compras y que es mucho lo que podemos hacer al respecto. Es posible tener un estilo propio, actualizado y renovado si caer en los clichés de la moda impuestos por la industria del Fast Fashion.


El Fast Fashion en pocas palabras es ropa de poco uso, de mala calidad y que rápidamente queda fuera de tendencia para generar de forma casi inmediata la necesidad de volver a comprar. Esta industria nos hace comprar mucho más de lo que realmente necesitamos y se sostiene produciendo prendas a grandes volúmenes con bajos costos de producción, condiciones laborales precarias y altos niveles de contaminación.


Hace unos años era de las que esperaba las liquidaciones y compraba ropa para un año, me parecía un ciclo lo suficientemente largo para el costo de la ropa y económicamente hablando me funcionaba. Cuando comencé a pensarlo en términos de sustentabilidad el ciclo de un año se me hizo corto para desechar tanta ropa, comprendí: que no necesitaba tantas prendas, que muchas de esas prendas se deterioraban con muy poco uso y que otras directamente la usaba bastante poco.


Decidí hacer una limpieza de armario, donar lo que no quería más y que estaba en buen estado además de utilizar hasta el final (el verdadero final). Finalmente quedaron en uso aquellas prendas que eran de muy buena calidad, esas que su compra había parecido más una inversión que otra cosa.


Cuando comencé a incorporar nuevas compras lo hice con otro criterio y apliqué los siguientes cambios que me han servido para reducir considerablemente el impacto de mis compras:


1.- Prendas de buena calidad: Consumir prendas de buena calidad indefectiblemente nos va a conducir a comprar menos. Estas prendas seguro van a tener un costo más alto, pero te van a durar muchísimo más y cuando no lo quieras más podrás venderlo en alguna tienda de segunda mano. Este criterio lo aplico principalmente para prendas a las que le doy mucho uso como jeans, zapatillas, carteras y abrigos.

Intento que estas prendas que suelen ser una inversión sean de corte clásico y de colores básicos para poder usarlo mucho independientemente de las tendencias del momento.


2.- Marcas sustentables: Cuando pensamos en comprar marcas sustentables también tenemos que pensar en que sean marcas locales, la oferta es limitada pero cada vez son más las marcas con standares de producción sostenible. Sin embargo, comprar a emprendedores locales que no necesitan sistemas demasiados complejos de distribución para hacerte llegar las prendas, donde puedes conocer quien hizo tu ropa y que tipo de materias primas utiliza es una manera de comprar de forma sustentable.


3.- Segunda oportunidad: Muchas veces nos aburrimos de las prendas y una buena manera de reactivarlas es darles una segunda oportunidad dándole un uso diferente o haciéndole reformas con una modista o costurera. Las remeras o camisetas que ya no te encantan pueden ser lindas pijamas con pantalones que combinen que si los compras de 100% algodón son sustentables (y si son algodón orgánico mucho mejor).

Un jean cuyo corte ya paso de tendencia puede ser el short o minifalda para usar en el verano.


4.- Tiendas de segunda mano: Hace unos años la idea de comprar ropa de segunda mano nos hacia pensar en esas ferias americanas llenas de ropa sucia y deteriorada, pero esto ha cambiado mucho en los últimos años y hoy día existen locales con ropa muy a la moda en muy buen estado para comprar y vender. Si quieres saber más en mi Instagram puedes conocer mis tres locales favoritos de Buenos Aires para comprar ropa de segunda mano.


Espero que esta info te sirva para pensar tus compras de ropa en este cambio de estación,


Hasta el próximo post!

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At some point we have all bought clothes that we use once or twice, others that were of very poor quality and after a few washes they had lost shape and color; Not to mention the famous phrase "I have nothing to wear."


The way we consume fashion is more linked to our emotionality than to the functionality of the clothes. We seek to buy new garments to reinvent ourselves, visualize ourselves in a change and to renew ourselves. Most of the time when we discard clothes it is not because it has lost its functionality but because we no longer identify with it.


When we become aware of these habits we realize that we are wasting money, time and leaving a huge environmental footprint with our purchases and that there is a lot we can do about it. It is possible to have your own style, updated and renewed if you fall into the fashion clichés imposed by the Fast Fashion industry.


Fast Fashion in a few words is clothing of little use, of poor quality and that quickly goes out of trend to almost immediately generate the need to buy again. This industry makes us buy much more than we really need and sustains itself by producing garments in large volumes with low production costs, precarious working conditions and high levels of pollution.


A few years ago I was one of those who waited for the sales and bought clothes for a year, it seemed like a long enough cycle for the cost of the clothes and economically speaking it worked for me. When I began to think about it in terms of sustainability, the one-year cycle became short for me to dispose of so many clothes, I understood: that I did not need so many clothes, that many of these clothes deteriorated with very little use and that others directly used them quite little.


I decided to do a closet cleaning, donate what I did not want anymore and that was in good condition as well as use until the end (the true end). Finally those garments that were of very good quality were left in use, those that their purchase had seemed more an investment than anything else.


When I started to incorporate new purchases, I did it with another criteria and applied the following changes that have helped me to considerably reduce the impact of my purchases:


1.- Good quality garments: Consuming good quality garments will inevitably lead us to buy less. These garments are sure to have a higher cost, but they will last much longer and when you don't want it anymore you can sell it in a second-hand store. I apply this criterion mainly to garments that I put a lot of use to like jeans, sneakers, handbags and coats.

I try that these garments that are usually an investment are classic cut and basic colors to be able to use it a lot regardless of the trends of the moment.


2.- Sustainable brands: When we think about buying sustainable brands, we also have to think that they are local brands, the offer is limited but there are more and more brands with sustainable production standards. However, buying from local entrepreneurs who do not need overly complex distribution systems to deliver the garments, where you can find out who made your clothes and what type of raw materials they use is a way to buy in a sustainable way.


3.- Second chance: Many times we get bored with the garments and a good way to reactivate them is to give them a second chance by giving them a different use or making reforms with a dressmaker or seamstress. T-shirts or T-shirts that you no longer love can be nice pajamas with pants that combine that if you buy them from 100% cotton they are sustainable (and if they are organic cotton, much better).

A jean whose cut is already in trend can be the short or miniskirt to wear in the summer.


4.- Second-hand stores: A few years ago the idea of ​​buying second-hand clothes made us think of those American fairs full of dirty and deteriorated clothes, but this has changed a lot in recent years and today there are places with very fashionable in very good condition to buy and sell. If you want to know more on my Instagram you can see my three favorite places in Buenos Aires to buy second-hand clothes.


I hope this info helps you to think about your clothing purchases in this change of season,


See you on the next post!


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© 2019 by Carla Francia 

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